El empresario argentino Martín Varsavsky, fundador del portal
Ya.com y la operadora de telefonía Jazztel, volvía a escena
hace dos años con un proyecto peculiar. Su nueva cruzada, llamada
FON, consistía en crear una red mundial WiFi (estándar
de conexión inalámbrica a internet) basada en la solidaridad
de la gente. Quien quisiera compartir parte del ancho de banda de su
internet doméstico con otros usuarios podría utilizar
gratuitamente las conexiones de otros donantes de la red en todo el
mundo. La filosofía pago la conexión en mi casa
y me conecto en todo el mundo sonaba bien, pero, en principio,
bastante utópica.
Sin embargo, para asombro de algunos, FON, cuyo negocio se basa actualmente
en la venta de sus dispositivos para compartir conexión a internet,
es hoy la mayor red de puntos de conexión (hotspots) del mundo,
con 230.000 referencias en 150 países. Su inmediato seguidor,
la alemana T-Mobile, no llega a 40.000 hotspots.
Tras un primer momento en el que el crecimiento de la comunidad se
ha apoyado en el boca a boca, FON ha entrado en una nueva etapa de la
mano de operadores de telecomunicaciones. La compañía
ha firmado acuerdos de márketing conjunto y de colaboración
en nuevos servicios con Time Warner Cable, el segundo proveedor de acceso
a internet de EEUU, y las operadoras BT en Reino Unido y Neuf Cegetel
en Francia. El movimiento abre a FON la puerta de ocho millones de estadounidenses,
1,7 millones de británicos y 700.000 franceses. Ahora sólo
queda convencerles de las ventajas de formar parte de la comunidad.
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Los acuerdos con operadoras de EEUU, Francia y Reino Unido acerca FON a millones de internautas. El gancho: conectarse gratis a internet por todo el mundo