Tal y como ha transcurrido la legislatura, con un campo de batalla
dividido entre la política antiterrorista y el futuro autonómico,
nada hacía pensar que a dos meses de las elecciones lo que más
daría que hablar sería la economía. Pero ahora
los dos principales líderes políticos han abierto otra
brecha entre ellos, ésta repleta de cifras. En un lado se sitúa
el Gobierno, que se declara optimista de cara a la indudable desaceleración.
En el otro, el Partido Popular, que encuentra más que preocupantes
las perspectivas económicas, con un enorme aumento de la desconfianza
por parte de empresarios y consumidores. En este bando ya hay más
de uno que ha comenzado a hablar de crisis.
En este contexto tan dividido, proponemos a los lectores un ejercicio
de memoria económica. Consiste en echar la vista atrás
y revisar las últimas contracciones que ha vivido la economía
española para entender lo que está ocurriendo ahora. Casi
todos los ciclos, los alcistas y los bajistas, tienen comportamientos
parecidos, señala Ángel Laborda, director de Coyuntura
y Estadística de la Fundación de las Cajas de Ahorros
(Funcas). Eso sí, con matices. La coyuntura actual no tiene
precedentes en algunos aspectos, dado el nivel de internacionalización
financiera que se ha alcanzado en estos últimos años,
advierte Federico Steinberg, investigador de Economía y Comercio
Internacional del Real Instituto Elcano, una fundación de estudios
internacionales y estratégicos.
Dicho esto, hay que referirse a las dos anteriores fases de parón:
la de la primera mitad de los 90, que llegó a ser recesión,
y la de 2002, mucho más suave.
Si ponemos el ojo en 1992, vemos que, al comienzo de la crisis, el Producto
Interior Bruto (PIB) marcó un alza del 0,7% y el año siguiente,
un descenso del 1%. Este parón vino acompañado de la destrucción
de más de un millón de empleos y de una tasa de paro superior
al 20% de la población activa (ver gráficos). Unos datos
que chocan con la coyuntura actual: la tasa de crecimiento en 2007 fue
del 3,8% y las previsiones para 2008 oscilan entre un alza del 2,7%
y del 3,1%. Ahora se sigue creando empleo (cerca del 3%) y el paro se
sitúa alrededor del 8%. Además, para el año que
viene, el Gobierno prevé que el desempleo subirá sólo
un par de décimas y los analistas piensan que se situará
en torno al 9%. Son situaciones que, tal y como estamos, no se
pueden comparar. De momento, con los datos que tenemos, una recesión
[que implica dos trimestres seguidos con un PIB negativo] no se plantea,
señala Xavier Segura, director del Servicio de Estudios de Caixa
Catalunya.
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La coyuntura presente se parece más al estancamiento de 2002 que a la crisis de los noventa, pero cuenta con algunas desventajas respecto a entonces