El sueño duró ocho años. Tabacalera Española
y la francesa Seita se unieron en 1999 para sortear desde una posición
de fuerza la oleada de compras que vivía entonces el sector tabaquero.
La actual Altadis, el grupo hispanogalo resultante de la fusión,
fue ganando músculo y creciendo con adquisiciones (en Cuba, Rusia,
Italia o Marruecos) como escudo ante posibles compradores indeseados.
No ha podido ser. La británica Imperial Tobacco, cuarto grupo
mundial, está a punto de tomar el control de Altadis, sexto hasta
ahora. Lanzó el pasado julio una opa a 50 euros por acción
(después de intentarlo por dos veces, a 45 y 47 euros) que ha
disipado cualquier recelo: el consejo de administración del dueño
de Fortuna ha recomendado a sus accionistas acudir a una oferta indiscutiblemente
atractiva. El plazo de aceptación de la opa de Imperial concluye
el 21 de enero, será entonces cuando el sueño de Altadis
de mantener su independencia quedará oficialmente cancelado y
el poder de decisión se trasladará de Madrid a Londres.
La política fiscal sobre el tabaco que aplicó el Gobierno
en esta legislatura, con tres subidas en seis meses, sumió a
Altadis en una posición de debilidad. Los impuestos y la guerra
de precios que se vivió en España en 2006 le costaron
redujo el resultado de explotación de Altadis en 250 millones
de euros, condenándola a ser comprada, en lugar de ser compradora.
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Imperial Tobacco comprará el 100% de Logista y a medio plazo se deshará de la filial