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Los ejecutivos españoles quieren tener una vida personal.
Pero con el acento en la e, que es como se pronuncia en inglés
personal. Por algo están de moda los personal shopper, personal
trainer y personal coach. Porque el 90% de los directivos españoles
confiesa que le es difícil compaginar el trabajo con la vida
fuera de él, según un estudio de la consultora de
recursos humanos Creade y de la Asociación de antiguos alumnos
de la escuela de negocios Esade. En la foto, Joan Escriu, responsable de Proyectos de Cogeneración
de la empresa de lubricantes industriales Brugerolas, es un entusiasta
cliente de Qué me pongo, una empresa de personal shoppers
ubicada en Barcelona. Para Escriu, casado y con tres hijos, el tiempo
libre es fundamental, por eso recurrió a un asistente para
que la ayudase a comprar ropa. “En dos horas tengo solucionada
la compra de una temporada”, dice orgulloso. Hace un año,
Escriú, harto de perder el tiempo en las tiendas para luego
comprarse dos prendas, decidió buscar en internet “eso
del personal shopper que me había comentado un amigo”.
Ahora mantiene una relación muy estrecha con Elisabet Olivé,
fundadora de la empresa Qué me pongo. “Ella conoce
mis gustos y sabe el fondo de armario que tengo”, explica.
Antes de ir de compras con Escriu, Olivé hizo un estudio
sobre las prendas que más gustaban a su cliente, que se gasta
de media entre 3.000 y 4.000 euros por cada temporada. El servicio
cuesta 1.000 euros al año. “Ella me conoce a la perfección.
Casi no hace falta que yo vaya a las tiendas”, dice. |