Erich Büchen, socio fundador de la empresa de servicios para laboratorios
farmacéuticos Galenicum, quiso implantar hace unos meses un sistema
informático de gestión (ERP, por sus siglas en inglés)
que le facilitara el control de un negocio que crecía por momentos.
Las soluciones ERP de Microsoft o SAP suponían varios miles
de euros iniciales por licencias de uso, más los costes de consultoría
para integrar el sistema. En definitiva, un mínimo de 40.000
o 50.000 euros, recuerda Büchen.
Hoy, Galenicum utiliza un ERP provisto de funcionalidades logísticas
a medida y por la mitad de coste (20.000 euros). Las rebajas de enero
no han tenido nada que ver. La explicación está en que
la empresa ha apostado por un producto de software libre, que es el
nombre que define a los programas y aplicaciones en los que el código
fuente (el lenguaje de programación que lo forma) está
accesible sin coste alguno, para que cualquiera lo utilice y lo modifique
de acuerdo a sus necesidades.
Openbravo, una compañía navarra especializada en ERP de
software libre, les abrió los ojos. Eliminar las licencias de
uso suponía, en la práctica, ahorrarse de un plumazo el
30% del coste de implantación. Parte de lo que me ahorré
en licencias lo invertí en personalizar el producto con utilidades
específicas. Por ejemplo, desarrollar una aplicación para
comunicarnos con los operadores logísticos en tiempo real y conocer
en qué parte del proceso del paso de la aduana están las
mercancías, explica Büchen.
En el caso de la empresa catalana de servicios inmobiliarios Concasa,
la apuesta por el software libre ha permitido a la compañía
ir por delante en las exigencias tecnológicas del sector: incluir
fotos y visitas virtuales de los pisos, crear entornos en tres dimensiones
que el cliente puede recorrer a su gusto, como en un videojuego, o introducir
telefonía por internet. Nos encontramos con que todo el
software propietario del mercado tenía carencias. El sector inmobiliario
cambia rápidamente y yo quería tener capacidad de influir
en el desarrollo de los programas sin depender de que otra empresa marcara
los plazos. Sabía que nos supondría más trabajo,
pero también nos permitía ser innovadores, recuerda
Sergio Albors, director de Marketing de Concasa (en la foto).
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Sus defensores quieren ganar la batalla al software propietario exaltando virtudes como la independencia y el campo abierto a la innovación