En 1999, una proposición no de ley, dictada por el Congreso de los Diputados, instaba a reabrir las puertas de este recinto declarado Biende Interés Cultural.
La nueva sociedad, formada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y Loterías y Apuestas del Estado (LAE), se encarga de gestionar este negocio y dar el impulso definitivo al negocio del turf en España. “Nosotros hemos asumido esta función y hemos llegado a acuerdos con los demás hipódromos de España para crear un calendario de carreras y, a través de LAE, crear también las apuestas públicas para sostener este negocio”, indica el presidente del Hipódromo de la Zarzuela, Gregorio Máñez (en la imagen).
En un año, el éxito ha sido rotundo para este negocio. De seiscientos caballos en entrenamiento han pasado a tener 1.200, la mitad de ellos en el recinto madrileños.