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Grupo Siro

24/03/06 - Texto: Actualidad Económica


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Ganador `Premio mejor empresario con corazón´

A simple vista, las fábricas de la empresa de alimentación Siro no se diferencian de cualquier otra planta de producción de bollería, patatas fritas o pasta. Pero en estas fábricas pasan cosas que sólo puedes ver si pones especial empeño. Las puertas y los pasillos son lo suficientemente anchos para que puedan circular dos sillas de ruedas al mismo tiempo, y sin apenas rozarse. Tampoco hay sirenas que avisan cuándo se ha estropeado una máquina o que ha finalizado un duro día de trabajo, sino señales luminosas que parpadean hasta que alguien les presta atención. ¿Qué sucede en estas plantas de producción?
Ni les sobra espacio ni ocurren fenómenos paranormales. Es mucho más sencillo. La ley obliga a las empresas con más de cincuenta trabajadores a reservar un 2% del empleo para contratar a discapacitados físicos, psíquicos o sensoriales, pero a Siro le parece insuficiente. El 22,8% de su plantilla tiene una minusvalía y sus fábricas están adaptadas a las necesidades laborales de estos trabajadores. “Hemos estado escondidos durante lustros, pero desde hace apenas dos años queremos enseñar a otros empresarios que es posible enfocar la acción social desde la rentabilidad industrial. Además de galletas, pastas y aperitivos, queremos vender empleabilidad”, explica Juan Manuel González Serna, que a sus casi 51 años lleva las riendas de Grupo Siro, una de las mayores empresas españolas de alimentación de España con una facturación de 140 millones de euros en 2005, un beneficio neto de 3 millones de euros y más de 1.100 empleados.