En mayúscula

Tómate tu tiempo

15/09/05 - Texto: Tomás López Morales / María García Mayo


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“Es utópico pretender llegar a puestos de máxima responsabilidad sin renunciar a parte de tu vida privada. Es un sacrificio, pero sólo entre comillas, porque al fin y al cabo es una decisión personal que cada uno toma”. En la parte final de su brillante carrera profesional, Miguel Canalejo sabe de lo que habla.

Tiene 63 años, y en ese tiempo ha ocupado la presidencia de varias empresas, entre las que destaca Alcatel. Y cree que pudo haber llegado aún más alto si hubiera sacrificado más su vida personal. “Renuncié a puestos mejores que me exigían trasladar a mi familia”, cuenta.

En 2000 dejó Alcatel para afrontar a otro ritmo nuevos desafíos, como la presidencia de la empresa de capital riesgo Nazca, y el desarrollo de una bodega familiar, Pagos de Larrainzar. Ahora disfruta de una mayor flexibilidad y cierta distancia respeto a las batallas diarias de las empresas: “Creo que las nuevas generaciones no son tan ambiciosas como nosotros, probablemente porque se han criado en un entorno de más abundancia”.