
Yebra es un pequeño pueblo en mitad de la provincia de Guadalajara, a 80 kilómetros de Madrid. Su apariencia es similar a otros pueblos castellanos de la zona que tan bien retratara Camilo José Cela en su Viaje por la Alcarria. Son las doce de la mañana. El sol está en su pleno apogeo, y Valentín, Vicente y Pedro se sientan en el banco de la plaza del pueblo. Parece su punto de reunión habitual. Un poco de calor acompañado de la charla habitual. Estos días ya no hablan de fútbol o de recuerdos lejanos. No. La actualidad manda. Su pueblo es uno de los ochos candidatos a cobijar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), una instalación que albergará durante 60 años las 6.700 toneladas de residuos radioactivos que han generado, y generarán, las ocho centrales nucleares que funcionan en España. A ellos, se unirán los desechos que alberga Francia procedentes de la central clausurada de Vandellós I y algunas toneladas más que hay en Inglaterra. Los detractores de esta instalación prefieren llamarlo cementerio nuclear. La cuestión semántica no es gratuita. No es lo mismo construir un almacén que un cementerio.
El consistorio seleccionado verá crecer en sus alrededores un edificio con una apariencia muy similar a un gran almacén con unas chimeneas para mantener la refrigeración de lo que atesora dentro. La inversión necesaria para levantar esta construcción es de 700 millones de euros y dará trabajo a 300 personas durante su construcción, con picos de 500 en algunas de las fases. Una vez finalizada la primera fase, el ATC empleará a una treintena de personas. Junto a él, se construirá un Parque Tecnológico y otro Empresarial.
Alboroto. Yebra, al igual que los otros candidatos, ha estado patas arriba. Decenas de reporteros se han acercado por estos lares para recabar la opinión de los habitantes. Diarios, radios y televisiones aterrizaron, entrevistaron a todo el mundo por doquier y se largaron con viento fresco. Como otro más, me acerco para preguntarles. “¿Son ustedes periodistas?”, dice Valentín mientras acaricia la cabecera de su bastón. “Sí. Venimos para conocer su opinión sobre la posibilidad de que construyan aquí el ATC”, respondo. “A mí me da igual”, asevera mientras en la cara se nota que se lo deben haber preguntado 15 veces como mínimo. Como en el oficio del periodismo la insistencia es una virtud, vuelvo a preguntar. Valentín empieza a hablar asediado por mi insistencia. “¿Y eso cuándo se decide?”, pregunta. “Según las previsiones de Industria, debería estar aprobado antes de verano, y las obras comenzarían después. En 2015, si ganan, ya tendrían el ATC en el pueblo”, le describo. “¿En 2015? Para cuando eso pase yo ya no estaré aquí. Por eso me da igual”. Y rompe a reír.
Un vistazo rápido a los ocho candidatos, y los que se han quedado en la carrera, muestra varias características comunes. En total, los elegidos suman poco más de 4.000 habitantes. Se trata de poblaciones pequeñas –la más grande es la tarraconense Ascó, con 1.600 habitantes, y la más pequeña, Torrubia de Soria, acoge a 80 personas–, con una población envejecida y pocas esperanzas de futuro. Son municipios rurales que ven el ATC como la única esperanza ante un futuro marcado por el abandono de los más jóvenes y con unas señales demasiado pesimistas. Para otros, como Ascó, el proyecto es una forma de no perder el tren nuclear. En la localidad tarraconense hay dos reactores, que dan empleo a 600 habitantes de la localidad. Si la intención del Gobierno se reafirma, y se cumple el cierre de las centrales a los 40 años de vida, las plantas de Ascó pararían dentro de 15 años, todo un problema para un municipio donde el 75% de los 12 millones de euros del presupuesto depende, directa o indirectamente, de la industria del átomo. “Queremos diversificar la economía de la localidad”, afirma Rafael Vidal. El alcalde de Ascó resalta “el potencial turístico” del pueblo gracias a su “gran patrimonio morisco”.
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el almacÉN temporal centralizado (ATC) supondrÁ una inversiÓN de 700 millones de euros
Finalmente, ocho pueblos optarÁN por ser la ubicaciÓN del cementerio nuclear